El poder de las declaraciones
Una historia bien interesante que he leido últimamente es la que aparece en el Libro de Numeros y es esta:
Al cabo de cuarenta días regresaron de espiar la Tierra.Fueron y vinieron ante Moshé (Moisés) y Aarón, y ante toda la asamblea de los
Hijos de Israel, al Desierto de Parán en Kadesh, y les trajeron a ellos y a toda
la asamblea el informe, y les mostraron los frutos de la Tierra.Ellos les informaron, y dijeron: «Llegamos a la Tierra a la que nos enviaste y
en verdad, en ella fluye la leche y la miel, y éstos son sus frutos.Pero la gente que habita en la Tierra es
poderosa, las ciudades están muy fortificadas y, además, allí vimos a los
descendientes del gigante.Amalek habita en el área del sur, el jeteo, el iebuseo y el amorreo habitan en
la montaña, y el cananeo habita junto al mar y en la orilla del Jordán».Caleb silenció al pueblo delante de Moshé (Moisés) y dijo: «¡Ciertamente
ascenderemos y la conquistaremos, pues ciertamente somos capaces de hacerlo!». Pero los hombres que habían ascendido
con él dijeron: «No podemos ascender a ese pueblo, pues es demasiado fuerte para
nosotros».Trajeron a los Hijos de Israel un mal informe de la Tierra que habían
espiado, diciendo: «¡La Tierra por la que pasamos para espiarla, devora a sus habitantes!
¡Todas las personas que allí vimos eran enormes! Allí vimos a los Nefilim, los hijos del
gigante de entre los Nefilim, éramos como saltamontes a nuestros ojos, y también
a los ojos de ellos».
El líder Caleb dijo: ¡somos capaces! y los otros 10 dijeron: no podemos.
Lo que declaremos eso lograremos.
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